Mastitis, el enemigo número 1 de la lactancia materna

mastitisCuando las mujeres nos quedamos embarazadas, la mayoría de nosotras decimos sin vacilar que queremos dar el pecho antes que el biberón. La realidad en mi caso la entendí cuando iba ya por la tercera mastitis, y os la transmito para que vayáis preparadas, no como yo: “Si existen tantos grupos de apoyo a la lactancia… es porque el proceso no suele ser un camino de rosas”.

Dicho esto os prometo que a pesar de las dificultades merece la pena.

Mastitis clínica versus mastitis subclínica

La mastitis clínica es la agravación de una mastitis subclínica. Es decir, cuando los síntomas de la segunda no desaparecen y no se toman medidas, lo más seguro es que degenere en una mastitis clinica cuyos síntomas son muy similares a la gripe, y que si estamos en invierno probablemente los confundiremos con ella: Fiebre que puede llegar hasta 39º, dolor muscular, dolor de las articulaciones… Además de enrojecimiento en alguna zona del pecho y dolor al tacto. Lo que si que no tendremos es tos y mocos como en la gripe, así que si tienes el resto de síntomas lo mejor es que acudas a tu ginecólogo o a tu médico de cabecera porque tendrá que recetarte antibiótico para combatir la infección.

La mastitis subclínica es esa con la que (por desgracia) muchas mujeres creen que deben convivir pensando que no existe lactancia materna sin “sufrimiento”. Los sintomas de esta suelen definirse como pinchazos de agujas cuando el bebe mama, o incluso cuando no estamos dando el pecho. Suele haber zonas de dolor al tacto y enrojecimiento, pero muchas veces no le prestamos atención creyendo que no tiene remedio.

¿Por qué aparece la mastitis?

En muchas ocasiones algunas mujeres son más propensas a sufrir mastitis recurrentes que otras. El motivo principal reside en las bacterias que se encuentran en la leche materna. Son bacterias necesarias para transmitir informacion al sistema inmunológico del bebé, pero cuando estas bacterias se acumulan por bloqueo de los conductos mamarios pueden originar infección.

Parece ser que existe una relación directa entre mujeres que fueron tratadas con antibiótico en el parto, por la presencia de estreptococco vaginal y/o rectal y la posterior aparición de mastitis durante la lactancia.

¿Cómo prevenirla?

Para prevenirla lo más importante es que el bebé tenga un buen agarre. Si tienes dudas no tengas ningún problema en consultar con grupos de lactancia. En la liga de la leche podrás encontrar a tu asesora de lactancia más cercana.

Al principio el bebé puede que no succione tanto como tu cuerpo produce. Hazte con un extractor y extrae un poco de leche tras cada toma, hasta que notes el pecho menos tenso. No es necesario que lo vacíes del todo.

Si notas presión y dolor o pinchazos cuando el bebé mama, colócate frío local tras las tomas. Descongestionará y te aliviará.

Date masajes en el pecho. Aunque te parezca doloroso, deberás incidir en aquellas zonas de la mama donde más dolor sientas, ya que lo normal es que ese dolor sea causado por una obstrucción. La leche se acumula en esa zona y si no la drenas podría desembocar en una mastitis.

Date duchas de agua caliente y con la alcachofa haz círculos en la mama a la vez que masajeas el pecho.

 

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