Leche materna contra los efectos de la quimioterapia

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Escribo este post por la cantidad de personas que me están preguntando por este tema. Espero que pueda ayudar a mucha gente desde aquí.

El día 1 de julio de 2014 nació mi segundo hijo. El cáncer había golpeado muy fuerte en nuestra familia y aquello fue un acontecimiento que todos esperábamos con mucha ilusión, porque el 2014 estaba siendo un año muy muy duro. Como con mi primer hijo no me planteé otra alimentación que no fuera leche materna, pero con éste tuve mucha más suerte porque no tuve ni mastitis ni otros problemas que tuve con mi primer hijo.

Un mes más tarde diagnosticaron cáncer de mama a mi madre. Imaginaos el shock!.

A partir de ahí comenzó una maratón de pruebas y más pruebas y explicación de protocolos en los que la palabra clave siempre era la misma: “quimioterapia”.

Comenzaron los ciclos de quimio, un tipo de quimio muy agresiva porque el tumor era pequeño pero ya había afectado los ganglios linfáticos axilares.

Por casualidades de la vida yo estaba por aquel entonces en un grupo de facebook llamado “apoyo a la lactancia materna cca (crianza con apego)”, y en uno de los comentarios de una persona leí la frase “ya sabemos lo buena que es la leche materna, que hasta se utiliza para el cáncer”. Evidentemente me quedé alucinada y comencé a investigar.

No sé qué haríamos sin google, la verdad…

El descubrimiento: la leche materna como tratamiento para la quimioterapia

Descubrí que se habían hecho estudios en Estados Unidos y en Suiza para tratar los efectos secundarios de la quimioterapia con leche materna,  y que dichos estudios habían concluido muy positivamente asegurando que la leche materna no sólo mitigaba los efectos secundarios de la quimioterapia sino que además aumentaba las defensas del organismo, con lo que los enfermos afrontaban los ciclos con un estado de salud más favorable, haciendo así más efectivo el tratamiento.

Por lo que tengo entendido en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona también se han hecho algunas pruebas con este tema, y gracias a eso una chica del grupo de lactancia me dijo que ella donaba leche materna a dos mujeres enfermas de cáncer de mama que precisamente estaban en aquel hospital.

Además descubrí el libro “Mis recetas anticancer”. Desde aquí podéis acceder a la información a este respecto de su autora en su blog: Mis recetas anticáncer

Con estos datos nos decidimos mi madre y yo a comenzar el “experimento”. Lo cierto es que todo parecía providencial. Que coincidiese la edad de mi bebé con sus ciclos de quimio era una casualidad enorme.

Comenzamos con el experimento:

Mi madre ha recibido 6 ciclos de quimio. Ahora estamos esperando la operación. Algunas personas tienen un protocolo de operación + quimioterapia y otras es al contrario.

Los primeros 3 ciclos de quimio no tomaba leche materna y paso a relataros los efectos secundarios que ella sufrió en esos 3 ciclos:

– Dolor de estómago cada vez mayor en cada ciclo. En el tercero ya apenas podía dormir si no era bocarriba, y aún tomando omeprazol no cesaba del todo.
– Malestar generalizado con algunas náuseas y sobre todo pesadez como si fuera una boa.
– Aparición de ampollas que se convertían en heriditas en la cara, picaban y desaparecían a los 15 días más o menos.
– Cansancio extremo que mejoraba en la última semana antes del siguiente ciclo (sus ciclos eran de 21 días: 3 semanas).
– Diarrea y descomposición estomacal en los 5 días posteriores a la administración de la quimio.

A partir del tercer ciclo empezó a tomar mi leche materna.
Lo que hemos conseguido:
– Desaparición de las diarreas.
– Desaparición del dolor de estómago. Duerme fenomenal y como mucho ha tomado un omeprazol en cada uno de los 3 ciclos restantes.
– Desaparición de las ampollas.
– Estado general muy bueno. Tanto que le mandaron reposo porque hacía “vida normal” y debía descansar para que sus defensas no se resintieran.

Dosis administrada:
Al principio no era capaz de sacarme más de 50ml al día, así que durante un par de semanas esa era toda su dosis, después aumenté progresivamente hasta darle 100ml al día y en el último ciclo ya estaba tomando 150ml. Me informaron de que la dosis ideal eran 200 ml al día, pero me veía incapaz de sacarme tanta leche a la vez que mi bebé estaba con lactancia materna exclusiva.

Lo que hacíamos era que los 3 días posteriores al ciclo se tomaba 2 dosis de 100ml, ya que yo lo guardaba en botecitos de 100 ml.

Cómo extraerse:

En mis dos partos he tenido permisos prolongados de maternidad, por ello no he necesitado nunca sacarme leche, así que no estaba muy experta en el tema.

Tenía un sacaleches manual de AVENT y me compré uno de segundamano de Medela, el eléctrico Swing.

Al principio me extraía después de que mi bebé mamase, pensando que aún quedaba por vaciar el pecho, pero no conseguía demasiado.

Con los días lo que hice fue programar 2 tomas “ficticias”: me sacaba leche entre las tomas reales de mi bebé: a las 9 de la mañana y a las 5 aproximadamente. Me sacaba 5 minutos cada vez con los 2 extractores a la vez, el manual en un pecho y el eléctrico en el otro.

Al final soy tan “experta” que me saco sólo por la mañana y consigo los 150ml deseados, y si algún día no puedo sacarme entonces ya añado la extracción de la tarde, pero si no es necesario no.

¿Cómo guardar la leche?:

Mi madre me contó que la leche que se tomaba extraída en el día estaba buena, pero que la congelada al descongelarla estaba ASQUEROSA.

De nuevo recurrí a mi grupo de lactancia y me dijeron que era por un proceso químico que se producía por la lipasa. Y me dieron la solución: Calentar la leche a unos 60 grados antes de congelarla:

  • Poner la leche en un cazo, si se tiene termómetro sacarla cuando alcance los 60 grados. Si no se dispone de termómetro sacar la leche cuando empiecen a aparecer las minúsculas burbujitas en los laterales del cazo.
  • Enfriar la leche poniendo el bote en ese cazo con agua fría. (como si fuera a un baño maría pero inverso).
  • Una vez hecho esto ya se puede congelar el bote.

Dónde guardar la leche: 

Yo tenía varios botecitos del extractor AVENT pero aún así no eran suficientes. Conozco gente que utiliza los botes de muestra de orina para guardar la leche, ya que están esterilizados. Yo compré 3 pero al abrirlos me olía a plástico, y me pareció muy desagradable para mi madre darle la leche en esos botes.

Así que recurrí a los bibes pequeños que tenía de mi hijo mayor y a bibes que me habían dado en algunas “cestas maternales” de suavinex. Descubrí que con la tapita que viene se puede quitar la tetina, encajar la tapita puesta al revés de como se pone normalmente y encaja a la perfección y tenemos botes monísimos, para la leche o incluso yo tras esta experiencia los usaré para llevar cereales en polvo para mi niño o lo que sea. Os pongo foto para que veáis lo monos que son.

botes leche

 

Las conclusiones

Me gustaría dejar claro que esto ha sido una apuesta personal de mi madre y mía. Los propios oncólogos no tienen mucha idea todavía, y el suyo cuando se lo comentó le dijo “siga con la leche porque si le está yendo bien debe seguir con ella y mal no le va a hacer”.

Es obvio que todavía queda mucho por investigar, y con este tema existe mucha controversia porque la leche materna es un bien que no se puede producir (alucino todavía cuando hay mujeres que defienden que la de bote es igual. Cada una que tome las decisiones que quiera, y por supuesto que los niños se pueden criar muy sanos con leche de fórmula, pero que no me pinten lo negro blanco porque NO es así).

La poca leche que se dona a los bancos de leche se utiliza para los bebés prematuros que la necesitan para sobrevivir, pero ojalá de aquí a un tiempo se pueda descubrir mucho más sobre este tema, y ojalá muchas más mujeres puedan donar su leche y así se podría utilizar para tratar a enfermos de quimioterapia.

Yo si me quedo embarazada de nuevo, sin duda donaré mi leche ahora que he aprendido “el arte de la extracción” jeje.

Por otra parte no podemos olvidar que la leche es un “fluido corporal”, y como tal puede ser transmisora de enfermedades como hepatitis, SIDA, etc. Por lo que hay que tener pleno conocimiento de quién nos está donando la leche, no vaya a ser que sea peor el remedio que la enfermedad (literalmente).

Espero haber podido dar luz a muchas mujeres. Para mí ha sido una experiencia muy gratificante. Saber que con mi leche he podido contribuir al bienestar de mi madre en estos difíciles momentos, no tiene precio. Lo haría una y mil veces. Al fin y al cabo, ¿Qué no haríamos por la persona que nos lo ha dado TODO en esta vida?

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