Mi hijo no soporta el coche

coche niñoAhora que se acerca el verano tengo que confesaros un secreto: mi hijo no soporta el coche. He llegado a imaginar que tal vez tenga una plancha llena de alfileres en su silla de 500 EUROS!, pero cuando le levanto sigo sin ver nada.

Estoy totalmente desorientada porque mi hijo mayor era sentarle en su sillita (mucho más barata, por cierto), y quedarse dormido, o jugando, o mirando el paisaje, o sencillamente CALLADO.

He buscado en muchos foros para ver cómo podría “atar” de una forma “respetuosa” a mi hijo de 10 meses, pero sin duda esas dos palabras son incompatibles.

Después de esta convivencia de casi un año con un problema que lejos de amainar va en aumento he llegado a las siguientes conclusiones, y espero que os sirvan si tenéis un problema similar:

– Estar atado le genera ansiedad. Hoy en día existen alternativas a los clásicos arneses, pero sólo se pueden utilizar a partir de los 15 meses, cuando acaba la obligatoriedad de viajar a contramarcha. La cybex es una buena opción, porque se le quita el arnés y se pone como un cojín que le recoge por la tripita, y el niño se sentirá más libre.

– Sentir que no ve a alguien le genera miedo. He comprado uno de esos espejos que se colocan en el asiento de detrás. De ese modo, el niño se refleja en el espejo, el espejo en el espejo retrovisor y tú puedes ver al bebé (como si estuviera a kilómetros de distancia, eso sí, jejeje), y el bebé puede verte a ti. Cuando se pone muy pesado le llamo por su nombre y miro al espejo para que se fije en mí. Podéis adquirir uno de esos espejos en Amazon a un precio bastante asequible.

– No tener su chupete le crea desconfianza. Soy una de esas “malas madres” que le dio el chupete a su hijo en el día 1 de vida. Aún jugando a la ruleta rusa no tuve problemas con la lactancia etc. Pero eso sí, mi hijo necesita su chupete cerca. Cuando voy en coche lo engancho del arnés, del lado más cercano a mi asiento del conductor, para que así en cualquier semáforo pueda localizarlo rápidamente para colocárselo en un segundo. En autopista es otra historia. El truco está en subir el volumen de la radio para no escuchar al pobre, porque no se puede hacer mucho más.

– Escuchar música le puede tranquilizar: cada niño es un mundo, y algunos puede que se relajen escuchando a Bob Marley y otros sin embargo escuchando ACDC. En nuestro caso hemos intentado ponerle música clásica y canciones infantiles, vamos el clásico cantajuegos de ¿toda la vida?. Y la verdad es que durante un rato funciona.

– Ofrecerle gusanitos o una galleta. Esto sólo lo hacemos cuando yo me siento detrás con él. Me da pánico darle algo de comer y que pueda atragantarse mientras yo estoy en la autopista. Pero funciona y mucho!. Eso sí, mi enano está más bien gordito, así que para viajes largos no nos queda otra que aguantar el llanto durante un buen rato. No puedo obligarle a comer gusanitos durante 4 horas ;).

– Dejarle algún juguete, si es con música a pilas, mejor que mejor, que lo toque, que juegue un ratito, y si es un trayecto corto, lo mismo hasta llegáis y ni os habéis enterado de que el peque estaba ahí.

Por último recomendaros que siempre, para viajes un poco largos, es mejor que entre en el coche cansadillo. Así se dormirá un rato y estaréis más tranquilos. Dadle de comer justo antes de entrar en el coche, y no le abriguéis demasiado en invierno para que tenga más facilidad de movimientos.

Si sois de las que habéis vivido este “pequeño infierno” cada vez que montabais a vuestros peques en el coche, por favor se aceptan sugerencias!!! 🙂

 

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