El primer cumpleaños. Un año de amor

IMG_2651

Parece mentira. Ayer cogías a tu bebé por primera vez y le veías su carita de sorpresa y miedo ante el descubrimiento del mundo exterior. Y de repente, como por arte de magia, han pasado 12 meses.

No han sido fáciles… has vivido tantas cosas… ¿Te acuerdas de aquellas noches sin dormir por sus cólicos? Creías que no acabarían nunca. Maldecías cada vez que alguien te sugería “¡Disfruta que el tiempo pasa tan rápido!” ¿Pero cómo ibas a disfrutar?, tú, que antes de ser madre jurabas que no podías dormir menos de 10 horas. Tú que nunca habías cambiado un pañal y te echabas las manos a la cabeza viendo como tus amigas utilizaban un “sacamocos”. Cambiaste los tacones por unas cómodas zapatillas de estar por casa. Y poco a poco has visto como tu maquillaje pasaba a ocupar el fondo del armario y ocupaban la “pole position” los botecitos de suero, las gasas, la cremita del pañal, el aceite de masajitos…

“Aprovecha para dormir cuando él duerme” leías distraída en algún foro mientras le dabas ¡Otra vez! el pecho… ¿Dormir?. Y entonces… ¿Cuándo pongo un poco de orden en la casa?.

Te centrabas en lo difícil que estaba siendo todo, y a la vez muy bonito, y los días se sucedían uno tras otro. Alguna vez te preguntaste si volverías a ver una película del tirón. Sin quedarte traspuesta en el sofá, o sin tener que acudir otra vez ante su llanto. ¿Será vicio como dice mi madre? – te preguntabas-, y te prometías no levantarte otra vez hasta terminar esa cena que ya estaba fría. Voy a dejar que llore cinco minutos… y mirabas el reloj… y seguía llorando… y volvías a mirar el reloj y no había pasado ni uno, pero te levantabas a consolarle de nuevo.

La gente te había dicho que tu vida cambia, pero ¿Por qué nadie te había avisado de que la que cambias eres tú?. En aquellos difíciles primeros meses echabas de menos salir con tus amigas, una “noche de chicas”. Tu marido que te adora te dio esa noche libre que tanto necesitabas, pero entonces estando con ellas echabas de menos a tu bebé. “Ya estará dormido, no se dará ni cuenta”, pero minuto tras minuto mirabas el móvil esperando noticias, deseándolas. Una foto, un vídeo… ¿Cómo lo hicieron nuestros padres sin los móviles?.

Un día te despertaste y descubriste que ya tenía cuatro meses. ¡Los cólicos habían pasado!. ¡Puff! ¡Por fin! Te dijeron que hasta eso lo echarías de menos, ¡Pero ni hablar!. ¿O sí? Ahora que lo piensas recuerdas cuando se acurrucaba en tu antebrazo, le sostenías y le susurrabas al oído “tranquilo cariño, tranquilo mi niño…”, y notabas que poco a poco se iba calmando, y todo gracias a ti. Gracias a ese poder que no sabías que tenías hasta que surgió. Sí, definitivamente también eso lo echarías de menos.

En otro momento rutinario le cambiaste el pañal, y viste esa tripita tan suave y redondita y decidiste acercar tus labios y le hiciste una pedorreta. Y él se rió… se rió mirándote a la cara con sus ojos de enamorado. Realmente me quiere -pensaste-, pero es que tú le quieres tantísimo… Viste sus encías aún sin dientes, su pelo de pelusilla, su nariz mocosa, su cabecita llena de costras, su ombligo de botón, sus piececitos regordetes que mordisqueaba sin parar. “¡No! No hay nadie más guapo que él. Nadie. Nunca”.

Las semanas de baja pasaron y se acercaba el momento de reincorporarte a trabajar. Pero ¿Por qué?. Intentas recordar el momento en el que decidiste que tu carrera profesional era tu prioridad, recordar cuando decías que tú podrías con todo, que total el niño estaría ya en la guardería. Recordar el momento en el que pensaste que cualquiera te podría ayudar si se ponía malito, que no era necesaria tu presencia… Intentas recordar pero ahora sólo puedes llorar. Lo vas a pasar tú peor que él -te decían-. “Aunque llore se le pasará a los cinco minutos”… Sí, pero es que a los cinco minutos tú ya no estabas ahí para escuchar el silencio. Y todo lo que oíste fue su llanto, y todo lo que viste antes de girar tu melena y salir con tus recuperados tacones… fueron sus lágrimas. Así que las tuyas brotan de nuevo. No es culpabilidad. Es tristeza. ¿Quién nos engañó?.

Te despiertas una mañana y su cuna ya no está a tu lado. Ahora tiene su propia habitación. Está tan cerca… y a la vez le sientes tan lejos. Crees que es bueno para ambos, pero entonces ¿Por qué le echas tanto de menos?.

Poco a poco también te acostumbraste a eso. Y a madrugar tras una noche toledana, y al “levántate tú que yo ya he ido cuatro veces”. Y a buscar el chupete entre las sábanas y maldecir que esos condenados no tengan un localizador incorporado.

Con las prisas, el trabajo, la casa, los compromisos familiares… No dabas abasto. Le dejabas jugando un ratito en el salón, hasta que lloraba y sólo te había dado tiempo a fregar un plato. Le hacías una carantoña y regresabas para seguir fregando hasta que volvía a llorar. Y un día ya no le oíste llorar. Pero escuchaste detrás de ti “ma-ma-ma-ma-ma” y te emocionaste tanto que todo se quedó en la pila. ¿Qué más daba?. Su primera palabra. Sí, eran sólo un montón de sílabas iguales, pero no para ti. Para ti ya no habría otra palabra más importante. Ahora ya no eras sólo tú, ahora eras mamá. “Su mamá”.

Coges una caja y empiezas a guardar esa ropa que ya no le vale. Su primer pijama, aquel con el que le viste vestido por primera vez. ¿De verdad había cabido ahí?. Sus calcetinitos, sus primeros bodys, que al principio te daba pánico abrochar por si le hacías daño en su estrenado ombligo. Guardas sus pantalones, sus camisetas… y te sumerges entre tanta ropa limpia, pero no huele a jabón. Huele a él. Huele a tu bebé que se ha hecho grande.

Vas por la calle paseando con su sillita que hace tiempo sustituyó al capazo y a la maxicosy, y te encuentras con alguien que se para, y te mira, y le mira, y sonríe y de pronto te pregunta: “¿Qué vais a hacer para su primer cumple?”. Entonces te das cuenta de que ya ha pasado un año… No sabes aún cómo lo celebrarás. Ha sido el año más largo de tu vida, y el año más corto de tu vida. Sonríes con la emoción en el rostro y escuchas de nuevo eso de “Aprovecha que el tiempo pasa tan rápido…”.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s