La acidez y el ardor en el embarazo

acidez

Llevo un tiempo queriendo escribir sobre esta molestia que, al menos a mí, me amargó bastante en mis dos embarazos. El primero de ellos fue incómodo, el segundo fue terrorífico. Literalmente llegaba a casa muchos días con lágrimas en los ojos y diciendo “me quema, me quema!” mientras me sujetaba la garganta con las manos.

No estoy exagerando. El ardor en el embarazo puede ser una molestia sin más o un problema que hay que atajar y al que hay que prestar la debida atención. No creáis que es un tema sin importancia. Una amiga a mí me dijo que estaba de baja médica desde el cuarto mes de gestación por ardores. Yo la juzgué y creí que estaba abusando un poco del “poder del embarazo”. Hasta que me tocó a mí, y descubrí sus sinsabores (nunca mejor dicho).

¿Qué es la acidez?

La acidez de estómago es una especie de quemazón o ardor que sube hasta la laringe. Lo normal es que el cardias (la parte del estómago más cercana al esófago) permanezca cerrado mientras se hace la digestión. Sin embargo, en ocasiones, esta válvula se relaja y deja pasar los ácidos gástricos al esófago.

Con la nueva colocación que tienen lugar nuestros órganos durante el embarazo para dejar espacio al nuevo tamaño del útero, el estómago sube y el esófago se acorta, por lo que es muy común que las personas que nunca han sentido ardor ahora lo sientan, y las que lo hayan sentido por hernias de hiato o similares… pues que vean agudizado su malestar.

Alimentos a evitar

Sin duda una buena alimentación ayuda a mitigar los efectos de los ardores, pero lamento comunicaros que milagros… pocos. Hubo días en que a mí hasta me daba ardor beber un vaso de agua.

Para agravar todavía más la situación, muchas embarazadas sufren de anemia durante su gestación. Esto obliga a los facultativos a prescribirles hierro. El hierro es más efectivo tomado en ayunas y acompañado de vitamina C, como un zumo de naranja o de pomelo… Y esto es una bomba (literal) para los ardores.

En estos casos hay que hablar con el médico o ginecólogo y explicar la situación. Es preferible probar con varios tipos de hierro para ver cuál de ellos sienta menos pesado al estómago, y si la anemia no es muy grave, tal vez se pueda evitar el hierro.

En cuanto a los alimentos habrá que borrar de nuestra dieta los fritos, el picante y las salsas hechas de tomate frito, entre otros.

En Italia me dijeron una vez que añaden a la salsa de tomate zanahoria y esto reduce la acidez del primero. Podéis probarlo. A mí este consejo me llegó tarde.

Por otra parte, al contrario de lo que muchos piensan el zumo de naranja no es un enemigo de la acidez, pero sí es preciso tomarlo sin que sea en ayunas.

Medidas para poder soportarlo:

Durante los primeros ataques de mis ardores la leche se convirtió en mi fiel compañera. Un vaso frío cuando comenzaban los ardores mitigaba mucho los efectos. Pero lo cierto es que no a todo el mundo le sienta bien la leche.

Y debo confesaros que a medida que avanzaba el embarazo ya sólo los fármacos conseguían disminuirlo, que ni siquiera eliminarlo.

También probé muchos remedios que había encontrado en internet, como comer manzana rallada, o incluso patata cruda (sí! hasta esto probé!). Debo reconocer que algo hacía, pero el asco que sentía comiéndome aquél trozo de patata no sé si compensó.

Los antiácidos como el Almax suelen ser el primer recurso de los médicos. A mí me mandaron hasta 3 sobrecitos al día. El problema es que el Almax provoca estreñimiento, y este suele ser otro de los males del embarazo, así que hay que valorar los pros y los contras. Aún así no penséis que el Almax es vuestro último recurso, e insisto: hablad con vuestro médico porque si el ardor es tan fuerte como el que yo tuve que soportar, mi ginecóloga me advirtió de que podía ocasionar una úlcera en el esófago, y eso sería mucho más peligroso.

Por otra parte hay algunas pautas fáciles de cumplir que ayudan:

  • No acostarse nada más después de comer. Es preferible quedarse reposando la comida pero sin que la posición sea tumbada.
  • No hacer comidas copiosas. ¿Eso que aconsejan todos los médicos del mundo sobre las 5 comidas al día?, pues eso es lo que hay que hacer ;).
  • Procurar dormir con la parte delantera del cuerpo un poco elevada. En mi caso por la circulación me aconsejaron dormir con los pies elevados, y por el reflujo con el torso elevado, así que casi tenía que dormir en forma de “V” 😛
  • Evitar la ansiedad y el estrés en la medida de lo posible porque aumenta el ardor.

Alimentos que reducen el ardor:

Y aquí llega mi “apasionante” lista de los alimentos que se convirtieron en mi “must” durante el embarazo. Obviamente no engordé apenas, y la gente solía decirme que mejor así porque no tendría que ponerme a dieta tras el embarazo. Esto es una tontería además de un comentario ridículo. Habría preferido coger más peso y haber tenido un embarazo más agradable.

Bueno pues los alimentos que menos acidez me provocaban son los siguientes:

  • Pollo a la plancha o hervido: contramuslos o pechugas.
  • Pescado a la plancha o hervido. Pescados suaves. Nada de salmón o emperador, que son bastante indigestos. Mejor lenguado, gallos…
  • Patatas cocidas. Adiós a las patatas fritas
  • Pasta hervida con un poco de aceite de oliva. Nunca con nata ni con tomate. Pero si tenéis que elegir porque no podéis vivir sin “sabor” mejor con leche y eliminar la nata.
  • Frutas suaves como manzana o pera. Zumo de naranja sólo si veis que las naranjas son dulces, y nunca de “bote”.
  • Puré de patatas, a ser posible casero: no de polvos típicos sino cocer vosotras mismas las patatas.
  • Calabacin al vapor
  • Quesos suaves como de burgos u otros quesos frescos. Nunca curados
  • Fiambres cocidos: pavo, jamón de york…
  • Pan. El pan normal del día ayuda bastante.

Y básicamente lo siento pero eso es todo. A mí a veces me apetecía muchísimo tortilla francesa y parece que es el típico alimento de dieta, ¿no?. Pues no, no sienta especialmente bien.

Y nada chicas, si tenéis que coger baja no os sintáis peor por ello. A mí me la dieron cuando estaba de 8 meses y descubrí que mis ardores se mitigaron. El hecho de comer y salir corriendo a por los niños, o la media hora de ida y otra media de vuelta hasta mi puesto de trabajo eran factores que influían negativamente en mi estómago. Cuando me dieron la baja y mi vida era mucho más “contemplativa” se notó una agradable mejoría.

Mucho ánimo y si tenéis más trucos que os hayan funcionado por favor ¡Compartidlos con nosotras!

2 replies »

  1. Comparto contigo el tema de la acidez… A mi me pasa muchísimo con el tomate, la piña… Sí, todo eso que me apetece comer y en teoría no puedo. Y tienes razón, duele mucho, físicamente. Paciencia… ¡Un abrazo!

    • Pues mucho ánimo bonita!. Sólo puedo animarte con una cosa: cuando tengas a tu bebe, en ese mismo momento podrás tomarte una mega palmera de chocolate o un taco mexicano y tu estómago estará como si nada! 🙂

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