Llega un hermanito. 10 Consejos para evitar los celos

celos

Muchas personas se sienten temerosas ante la reacción que pueda tener el hermano mayor cuando llegue su hermanito pequeño. Por mucho que les hayamos preparado y hayan visto cómo engordaba poco a poco nuestra tripa. Por muy ilusionados que se sientan ante lo que se avecina… En ningún caso pueden hacerse a la idea de la realidad de lo que va a acontecer. Por eso es mejor que seamos nosotros los que vayamos preparándonos para que los conflictos (que los habrá) sean los mínimos.

Obviamente la edad del hermano mayor influye, y mucho. No es lo mismo tener un hermanito cuando tienes 8 años que cuando tienes 2. No es lo mismo que tu hayas dejado tu cuna hace años a que te saquen para meter a “otro”. Y definitivamente no es lo mismo la capacidad de comprensión de un hermano que tiene muchísimos amiguitos con hermanos, que si no es así.

Así que veamos unas pautas para que esta difícil etapa se lleve lo mejor posible.

1- Explicarle cuando se vaya acercando la fecha lo que va a suceder. Que el bebé va a salir de la tripita de mamá, y que estarás unos días en el hospital y después volveréis los dos a casa. Tiene que entender estas cosas para que así cuando vea que no duermes en casa, que no le acuestas ni le despiertas, quien esté a su cuidado podrá decirle “recuerdas que mamá te dijo que estaría unas noches fuera?”. Para los niños es muy importante interiorizar estas situaciones, y si se ponen tristes pero alguien les recuerda lo que les dijo su mamá, algo en su mente hace “chac!” y todo les parece que tiene más sentido.

2- Llevarle al hospital para que pueda conocer a su hermanito en un territorio no tan “propio” como el hogar. Así que pueda acariciarle, verle, cogerle incluso para alguna foto y así después poder ver en casa la foto tantas veces como quiera.

3- Que su hermanito le traiga un regalo. Este fue un consejo que me dio mi suegra. No sé si nos ahorró celos o no, pero os aseguro que mi hijo mayor que tenía menos de dos años en aquel momento, estuvo un buen rato jugando con su nuevo coche, jejeje.

4- Involucrarle en el cuidado del bebé: En cuando lleguéis a casa tendréis que poner en marcha unas rutinas en las que debéis introducir a vuestro hijo mayor. Que sepa que al bebé también hay que bañarle… Y que él pueda participar en estas tareas. En nuestro caso compramos una banqueta plegable para que mi hijo pudiera subirse y le encantaba bañar a su hermanito, unas veces con más tacto que otras, la verdad 😉

hermanitos

5- Respetar sus tiempos. Por mucho que le hayáis preparado, no pretendáis que se comporte como un adulto que entiende lo que sucede y lo acepta con alegría. Ojalá sucediese esto, pero lo normal es que se sienta “traicionado”, herido, abandonado. Por mucho que intentéis explicarle que no, la realidad es que antes el 100% del tiempo era para él, y ahora NO. No queráis mostrarle lo negro blanco, porque no es así. Dejad que se enfade. Cuando esto suceda abrazadle si os lo permite. Intentad poneros en su lugar y hacédselo saber dando nombre a sus sentimientos: “sé que estás enfadado, sé que estás dolido….” “Pero papá y mamá te quieren muchísimo y entienden que te enfades…”.

6- No le hagáis mayor. Esto es algo que veo por desgracia muy a menudo en familias con hijos pequeños que tienen otro. Que tú tengas un bebé “nuevo” no significa que tu hijo de dos años o de tres sea “mayor”. No lo es. No se lo repitáis hasta la saciedad. Podéis explicarle que como él es mayor que su hermanito hay cosas que puede hacer, y que son chulísimas, como bañarse o comer solito, pero olvidaos de “no llores que eres mayor”, o “no cojas ese juguete que tú eres mayor”. Por supuesto que sus juguetes preferidos serán los que pertenezcan a su nuevo hermano.

7- Disponer de un tiempo sólo para él. Es muy bueno que alguna vez dejéis al bebé con papá o con los abuelos, y os vayáis solos con vuestro hijo mayor a alguna actividad divertida, en la que él por un ratito vuelva a ser “el único”. Un parque de bolas, una sesión de peli y palomitas, patinar sobre hielo, ver un partido de fútbol aunque sea del barrio…

piscinabolas

8- Hacer extensivos estos consejos al resto de familiares. Esto es algo que no se suele tener en cuenta y que os animo a que habléis: Aunque pasen menos tiempo con ellos, deben estar al tanto de lo que sucede y no añadir más presión. Ni es bueno que le mimen hasta la saciedad ni tampoco que le ignoren porque tienen un bebé nuevo en la familia.

Recuerdo que cuando nació mi hijo pequeño el mayor pasaba bastantes ratos con los abuelos para “ayudarme”, pero la ayuda se volvía en mi contra cuando me devolvían a un niño que venía del “mundo de color y arcoiris” y entraba en el mundo real de papá y mamá con normas y su hermano “llorón”. Así que tuve que tomar medidas, dejarle menos con los abuelos, hablar con ellos para que no le consintieran en todo, y sobre todo para que respetaran mis decisiones aunque les parecieran erróneas.

abuelos

9- Reforzar su autoestima con comentarios positivos sobre su comportamiento. Cuando nos ayude a bañar al bebé, le enseñaremos cómo hacerlo correctamente, o cuando nos ayude a darle un bibe, o a ponerle la cremita o a pasear el carrito para que se duerma. En todo momento le diremos lo contentos que estamos por lo mucho que nos ayuda, y lo contento que está su hermanito porque le encanta que su hermano mayor le quiera.

10- ¡No bajéis la guardia! Por muy bien que vayan las cosas… No penséis que está todo ganado. Nuestra mayor crisis de celos llegó cuando el pequeño tenía ya 7 meses. Creímos muy lógico y normal sacar al mayor de la trona, ponerle en un asiento elevador y meter al pequeño en la trona. ¿Os suena el término “destronado”? Pues sí… aquel fue el momento en el que literalmente destronamos a nuestro hijo mayor. Lo hicimos sin tacto, sin preparación, sin ponernos en su lugar, sin cariño, ¡Sin nada! Porque creímos que era algo natural como la vida misma. Nos equivocamos y nos costó unos cuantos largos días de pagar aquella equivocación, pero también aprendimos la lección.

Cuando tocó cambiar de cama a cuna la cuna quedó vacía unas semanas, y sólo cuando nuestro hijo mayor se había acostumbrado y era feliz en su nueva cama, le preguntamos qué le parecería que como la cuna estaba vacía que la ocupara su hermanito. Le pareció una idea fantástica. Podría haberle parecido fatal. Si hubiera sido así, habríamos esperado a que él estuviera preparado.

Otra opción es coger una cuna como la de la foto y así no hay problemas 😉

cunas

Espero que estos consejos os lleguen a tiempo. Y recordad que siempre podéis apoyaros en libros adecuados para tratar estos temas como Un intruso en mi habitación, El pez arcoiris (para aprender la importancia de compartir) o El monstruo de colores (para aprender a poner nombre y características a sus sentimientos).

Por supuesto que si eres mamá de más de uno o tía o abuela, y tienes más consejos que quieres compartir con nosotros, estaremos encantadísimos de aprender!.

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